Factores que determinan la calidad de tu piel

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Son muchas las veces en las que te hemos hablado de la importancia de lavarse la cara y de hidratarla para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel causado por la contaminación ambiental. Esperamos que después de habértelo recordado en diferentes artículos hayas incorporado en tu día a día una rutina de cuidado facial.

Sin embargo, cuidar la piel de nuestro rostro no solo implica lavarse la cara e hidratarla. Existen otros factores que puede que no conozcas que también influyen en la calidad de la piel y determinan que tu rostro se vea menos terso, menos brillante o incluso con otro color.

Si realmente estás interesado en conocer qué factores determinan la calidad de la piel, sigue leyendo porque a continuación te explicamos los más importantes. Pero primero de todo es necesario clasificar los diferentes factores según el tipo de que se trate: factores internos, externos y el uso o exposición a sustancias químicas. Vamos a verlos.

Factores internos

Los factores internos también son conocidos como los endógenos. Para que conozcas solo aquellos factores más importantes, hemos querido destacar solamente dos: la genética y las hormonas.

La genética

La genética de una persona determina cuatro aspectos fundamentales de la piel:

  • El tipo de piel, pudiendo ser normal, seca, grasa o mixta.
  • El estado general de la piel: si está sana o si se puede sufrir algún problema dermatológico, como la dermatitis atópica, la psoriasis o la ictiosis.
  • El tono de piel (fototipo).
  • El envejecimiento biológico de la piel, influenciado por la reducción de la regeneración y la renovación celular, la disminución de las secreciones de las glándulas sebáceas y sudoríparas, y la degeneración del tejido conectivo y las fibras elásticas.

Hay que hacer una distinción entre el envejecimiento biológico (cronológico) y el envejecimiento prematuro. Este segundo tipo de envejecimiento es ocasionado por factores externos, por lo que, conociéndolos y actuando frente a ellos, podemos evitarlos.

Las hormonas

Las hormonas también son clave a la hora de determinar el estado en el que se encuentra nuestra piel. Piensa en los adolescentes, que por los cambios hormonales tienen más granos. Así es que las hormonas tienen un gran impacto sobre cómo se ve y siente nuestra piel, como pueden ser los siguientes:

  • Aparición de acné
  • Durante el embarazo, las mujeres sufren un cambio hormonal que muchas veces provoca hiperpigmentaciones más conocidas como melasmas
  • Aceleración del proceso biológico de envejecimiento, especialmente después de la menopausia debido a la disminución de los niveles de estrógenos (hormonas que ayudan al equilibrio de la humedad de la piel).

Un apunte que debemos hacer está relacionado con el estrés. No se trata de un cambio en nuestra piel producido por las hormonas, sino más bien todo lo contrario: el estrés es un desencadenante de alteraciones en nuestra piel y de su calidad, pues el estrés altera los niveles de algunas hormonas. Por eso es común tener granos durante las épocas en las que estamos sometidos a altos niveles de estrés.

Factores externos

Los factores exógenos o externos son aquellos que influyen en la salud de la piel y están determinados por el entorno que nos rodea y por nuestro estilo de vida. Entre ellos se encuentran los siguientes:

Contaminación ambiental

La contaminación ambiental desencadena la formación de radicales libres, que son altamente agresivos, como en muchos otros casos, como la radiación ultravioleta, la contaminación atmosférica, los medicamentos, los productos tóxicos, el ozono, ciertos alimentos y los cambios metabólicos producidos por una mala alimentación.

La contaminación ambiental favorece la liberación de radicales libres, que son los agentes responsables del proceso de oxidación en los tejidos corporales que dañan tanto el interior de las células como la membrana celular.

Radiación UVA

La radiación UVA afecta de manera similar a la contaminación ambiental al estado de nuestra piel, ya que radicales libres son generados principalmente por a la exposición a la radiación ultravioleta, es decir, por los rayos del sol. Una exposición solar durante años da lugar a lesiones crónicas y, con ello, un envejecimiento prematuro de la piel. Por eso es recomendable utilizar protector solar durante todas las épocas del año.

Exposición a temperaturas extremas

Las temperaturas extremas ejercen un impacto sobre la salud de la piel, deshidratándola y resecándola. Por ejemplo, en el caso del frío seguro que alguna vez has notado que los nudillos se te han secado o incluso cortado. Esto se debe a que la primera reacción de la piel al frío es la constricción de los vasos sanguíneos con el fin de prevenir una alta pérdida de calor corporal. El frío constante reduce la secreción de glándulas sebáceas y esto a su vez, conduce a la sequedad de la piel. En cambio, en condiciones de calor y humedad las glándulas sudoríparas producen más sudor, dejando de esta manera la piel húmeda y brillante y, en algunos casos, incluso con tendencia al acné.

Una correcta alimentación

Es bien conocido que somos lo que comemos. Una dieta equilibrada y variada nos ayuda a mantener nuestro organismo joven, sano y fuerte. Una adecuada alimentación favorece una piel sana e hidratada. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, por lo que parece lógico que si cuidamos de nuestro estómago, la piel obtendrá sus beneficios.

Es fundamental cuidar la piel desde dentro, incluyendo en nuestra dieta diaria una serie de alimentos que contienen nutrientes esenciales que benefician la piel y la protegen de agresiones externas, como el frío o la exposición a la luz solar.  Por suerte, sabemos que alimentos como el pepino, los cítricos, los tomates, las verduras de hoja verde y las frutas son buenos porque nutren nuestra piel y mejoran su apariencia.

El tabaco

La piel es un fiel reflejo de nuestro estado de salud y no todos los fumadores son conscientes de que el tabaco daña sus pulmones, así como su piel. El humo del tabaco es una gran fuente de radicales libres que la dañan la piel. Más de 60 sustancias nocivas procedentes de los cigarrillos contribuyen a la aparición de características que muestran el deterioro que el tabaco provoca: formación de arrugas profundas, piel envejecida y amarillenta y pérdida de luminosidad

Alcohol

El consumo de alcohol de manera regular y en grandes cantidades genera la dilatación constante de los vasos sanguíneos faciales y, por lo tanto, puede aplicar presión en el colágeno y la elastina de la dermis que apoya las paredes de estos vasos sanguíneos.

Exfoliación y limpieza demasiado frecuente

Si bien es cierto que la higiene personal es un factor muy importante y que es importante aplicar unos hábitos de cuidado de la piel adecuados, debemos tener en cuenta que  que realizar exfoliaciones o ducharse con demasiada frecuencia puede resultar contraproducente e incluso dañino para la piel.

Los baños demasiado frecuentes, especialmente con agua caliente, ocasionan una pérdida de factores hidratantes naturales de la piel y de los lípidos que protegen la superficie. La piel se seca y se vuelve rugosa.

Uso excesivo de productos químicos

El uso habitual de productos para la higiene y el cuidado de la piel con un pH neutro o alcalino, así como de maquillajes y otros cosméticos afectan al balance natural del pH, dañando la estructura celular y deteriorando la función de barrera protectora de la piel. Como consecuencia, la piel puede volverse seca, sensible y susceptible a infecciones cutáneas.

Un adecuado cuidado para mejorar la piel del rostro

El estado y la apariencia de la piel son fundamentales para nuestra salud y bienestar, ya que cuando se encuentra en excelentes condiciones, nuestra piel se torna suave, sedosa, hidratada, calmada y de un color homogéneo.

Como ves, hay muchos factores que afectan al estado, aspecto, textura y tono de la piel. Si bien es cierto que no tenemos influencia sobre todos ellos, la realidad es que podemos actuar sobre muchos, por lo que es importante tener una cultura de cuidado y prevención.

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